Maravillosos días de fin de año

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Cuando uno le pone REC al cerebro/corazón

-Estoy en una “balada” en la Rúa Augusta, una disco chica que en realidad fue un cabaret, está lleno de espejos, en una tarima bien chica está la dj. En una esquina un ventilador bien grande me salva un rato del exceso de transpiración. Estoy bien ebria después de las dos caipiriñas que Thomas pidió con más cachaza. Empiezan a tirar humo con olor a frutilla, mucho sudor, muchos cuerpos pegados y suenan los jackson five. Con dificultad diviso a unos negros melenudos moviéndose como se mueve originalmente la gente que baila Funk, puta que bacán quiero bailar como ellos. Lo intento pero estoy muy ebria. Más Funk, de ese que le gusta a mi papá pero mezclado con músicas de ahora, todos bailan como en la tele, como Will Smith, como Justin Timberlake en negro, quiero no olvidarme nunca de lo bien que lo estoy pasando y me grabo la cara del negro melenudo con lentes grandes (muy parecido a Omar Rodriguez). Estoy en medio de una fiesta realmente brasilera.

-Mis pies en la profundidad del lago de Mairiporá. En el medio del lago mirando los árboles y escuchando unos monos que gritan bien fuerte. Unas nubes de helado de piña tan grandes. Me pongo horizontalmente de guata al cielo y comienzo a flotar.

-Yo y mi tío almorzando en un buffet de oficinistas en el barrio de Sao Bento. Fue un miércoles, día de freijoada. Comimos tanto que además, no pudimos obviar los postres. El se comió cuatro. Yo dos. Lejos la freijoada más rica que he comido.

-4am tirándome del boomerang, luna llena, unos 32 grados justo después de haber terminado el concierto de Smashing Pumpkins.

-LLuvia en la cara en un barco de regreso a Santos, en medio del mar surfeando con mi mano derecha las olas que se van haciendo. Mi cortaviento empapado, mi cara empapada, mis anteojos llenos de gotas. Cierro los ojos porque ya no los necesito.

-En el cine viendo Kon Kon junto a muchos vagabundos que van al cine porque es gratis. Entra uno con una bolsa llena de latas pidiendo permiso para sentarse, se le caen algunas, me da risa que esté sentada con ellos en la misma tarima. Estamos viendo una película chilena. Guardé el ticket de ingreso para nunca olvidar ese día de vagabundos.

-En el metro en dirección hacia Consolacao me siento junto a la ventana. Se sienta a mi lado un niño que con un leve sonido me pide permiso. Lo miro y veo rápidamente que usamos las mismas zapatillas. Me habla y pregunta cómo llega al Metro Clínicas, le explico en mi portuñol que falta una estación y ahí hace combinación. No me entiende y termino diciéndole: yo voy en esa dirección, vámonos juntos. Me pregunta como me llamo, de donde soy, cual es mi numero y si acaso quiero salir con él. Le di primero mi fcb pero no me entendió, así que tuve que escribir mi nombre en la ventana del vagón. Insistió, le di mi numero y tocaba bajarme. Le doy la mano para despedirme pero me agarra y me da un beso en la mejilla mientras TODA la gente del vagón miraba mi reacción y el coqueteo de él. Salgo corriendo y siento el olor de esa línea que es nueva.

-Nadando y nadando en la piscina del edificio. No puedo pasar la media hora y mi nuca comienza a arder de tanto calor y agitación. El corazón rapidísimo. Hundo mi cara muchas veces.

-Guaraná después de un metro y micro llenos. Sudor. En medio del camino una lluvia tropicalísima me moja la mochila y el cortaviento. No importa.

Espectacularidad

Le vendí a Lucas la entrada que me sobraba, mucho mejor, a Lucas que conocí a través de Jebús y así no ir con el chino que estuve a punto de conocer a través de CS. LLegamos al metro Barra Funda que es la estación terminal de la línea roja, donde está el memorial de la revolución, un lugar muy Niemeyer por lo demás. Lucas no tenía idea como llegar al Playcenter (el símil del Fanstasilandia en grande) le propuse seguir a todos los indies que iban caminando. Llegamos a un paradero donde había un organizador con la credencial de Planeta Terra Festival ordenando la fila para subir a los buses de acercamiento al festival, gratis, mucha gente, una fila que no duraba más de dos minutos porque los buses salían con mucha frecuencia. Llegamos al Playcenter (media nerviosa, no quería perderme de Lucas) mucha mucha gente, nos ordenan unos tipos en filas separando hombres y mujeres, ahí pierdo al Lucas pero lo espero, él ya me estaba buscando. Me fijo en una organización ágil, nos hacen pasar rápidamente por un control, después por un segundo control, mientras nos gritan los tipos de seguridad ¡vamos, rápido! para no hacer taco. En menos de cinco minutos ya estábamos adentro y yo mirando huasitamente la espectacularidad del lugar, de las luces, de las proyecciones y de la gente. Los juegos estaban funcionando, mucha gente bailando con vasos gigantes de cervezas, a los costados del escenario se desplegaba una serie de carpas que vendían comida, agua, cervezas y carritos con frutas. Miré una fila enorme para comprar cerveza pero me animé a hacerla. Mágicamente duró poquísimo, había mucha gente trabajando para atender a la mucha gente que había. Vi el comienzo de Of Montreal y después nos subimos al Boomerang mientras empezaba a sonar Mika. Dos cervezas más. Phoenix muy de cerca y muy guapos. Nos fuimos otro escenario para ver a Hot Chip, en el camino vi un patio de comida tan grande y tan lleno. ¿Qué hacía toda esa gente comiendo mientras en un escenario tocaba Phoenix y en el otro estaba empezando Hot Chip?. Bailamos, bailamos sudando como chanchos, el cuello pegoteado. Lucas me dice que lo llamó Paula para invitarnos a ver Smashing Pumpkins desde el VIP. Le dije que yo prefería verlo adelante, con la gente, que si él quería, fuera. Y eso hicimos. Nos fuimos media hora antes al otro escenario. Nos separamos con Lucas, me fui adelante, había espacio (en Chile siempre el estar adelante es morir), pensé, ya demás que cuando empiece SP todos empiezan a empujar y logro llegar a la reja. Pero no fue así, empezaron y toda la gente seguía en su mismo lugar así que me tuve que hacer la gueoncita y empezar a pedir permiso. Increíblemente, al pedir permiso una niña me dice: anda para ese lado, ahí hay gente más pequeñita :S. Y ahí iba yo toda enana diciendo permiso, permiso, permiso hasta llegar a un lugar mas o menos bueno. Tocaron mi canción favorita, la que nunca tocan, la que no tiene video, que sale en el Rotten Apples, “DROWN” y por supuesto, lloré. También lloré porque las cosas más espectaculares me pasan cuando estoy sola. Ya casi en la última canción estaba bien adelante, mirando a Corgan a quien los brazucas le gritaban ¡Vai careca! (dale pelao). Termina y la gente empieza a desplazarse hacia atrás y yo muy pegá mirando el escenario me quedo adelante, empiezan a tirar las baquetas, el setlist y paf una uñeta pasa al lado mío sin que nadie se de cuenta, sin que nadie saliera corriendo tras ella, miro para todas partes, corro y la agarro. ¡¡CTM tengo una uñeta de esmashin pankinssssssss!! es una señal de que…TENGO QUE JUGAR UN LOTO. Bué me fui a tomar agua y pasé por los juegos que estaban abiertos y pensé, no me vendría nada de mal un boomerang a las 4am. A la salida estaban los mismos buses que nos habían traído, me llevaron hasta el metro y abrían a las 4.40am, esperé junto a muucha gente más que dormían en el suelo del metro. LLegué a casa, me saqué las zapatillas, me dolía el cuello, la espalda, los pies y vi un sobre amarillo que decía: Para B de F , Valparaíso, Chile. Espectacularidad nomás y eterno agradecimiento por este viaje que nunca nunca olvidaré.

Creo en dios, a veces.

Desde que llegué a Brasil que estoy tratando de comprar una entrada para los Smashing Pumpkins que tocarán en un festival llamado Planeta Terra Festival donde tocarán como veinticinco bandas más, pavement y hot chip son mis preferidos después de SP, obvio. Cada vez que alguien publicaba que vendía una entrada por lastfm le escribía, pero siempre era muy tarde y ya la había vendido. Después entré al grupo del festival en fcb y ahí una persona dijo: en orkut hay mucha gente vendiendo. Entonces me hice ese coso de orkut y publiqué mi necesidad. Me contactó Raphael quien me vendía la entrada a 200 reales (60 lucas), le dije que sí, que trato hecho. El era de Belo Horizonte, pero iba a mandar la entrada a un amigo de Sao Paulo para yo ir a buscarla a su depto. Me mandó un mail el martes pasado diciendo que la entrada ya iba viajando, que llegaría el viernes y que me llamaría al celular. Me fui a santos, con la plata, esperando su llamado, pero no pasó nada, esperé sábado, domingo y me aburrí, decidí escribirle diciéndole que ya era muy tarde y que prefería comprarla el mismo día, a la gente que se pone afuera. Mientras, dejé un mensaje en couchsurfing para que alguien me acompañase ese día del show para comprar la entrada (y obvio que se llenó de mensajes de hombres), al fin, elegí a un chino. Ese mismo día, había un grupo en la página de CS para comprar entradas y una niña postió que en una página estaban haciendo un concurso para ganarse algunas, fui a la página, el post lo habían subido recién, la misión era imitar un video de alguna banda del festival, aún nadie subía nada, era super tarde, esperé la mañana para hacerlo. Lo hice (que es el video que está abajo) y me gané DOS entradas (la loca de la página me dijo que gané por paliza, los videos de los otros eran muuuy cumas). Cabe señalar que hartos brasileros me odiaron, picaos, igual que en fútbol. Increíblemente, este viernes ha sido maravilloso, una festival de música corporal de dos tandas, un beatbox negro y después los de Step Afrika que ya había visto en PAC. Buena suerte en el juego, mala suerte en el amor. Pasan cosas muy malas, pasan cosas muy buenas. Thats the ruler, eu acho.

Garete br.

Conocí a Lucas Bradao y su pandilla, la semana pasada. Lo contacté gracias a que Jebús me lo sugirió en fcb e inmediatamente quedamos en juntarnos. Ellos ya estaban tomando en un bar en un sector bien famoso para carretear: Rúa Augusta. Antes de eso, les avisé a mis papás por skype que iba a salir con un amigo, a ver si eran capaces de retenerme. Llegué al metro consolacao en la Av. Paulista, que es como la Alameda, Corrientes o Champs Elysees. Iba escuchando Fulano, pa variar tarareando papapararapapapara mientras llego a una esquina y Lucas desde la otra haciéndome señas con las brazos. Me presentó a sus amigos/as todos muy de la onda: lentes ópticos grandes, pero para nada compuestos, bué indies brasileros, obvio. Se me acerca una tipa y me dice: tengo que falar un asunto muy serio com vocé, ¿ah si? ¿cuál sería?, LOS MINEROS..aah yo soy prima de uno de los mineros, ¡MENTIRA!!!, sí, mentira po. Y ahí a base de tallas chilenas (xuxa, pinochet, terremoto) me comenzaron a incluir en su grupo. Yo estaba feliz, tratando de hablarles mi portugués salvaje y copuchenteando sus vidas. Nos fuimos a de ahí para caminar por donde verdaderamente SUCEDE TODO y en un dos por tres estaba viviendo la experiencia wild on sao paulo. Partimos tomando cerveza en una plaza en suspensión de Niemeyer que ahora está como botada, llena d vagabundos y nosotros. Yo andaba como la típica chilena malandra, en mi bolsito llevaba una petaca de vodka, una red bull y MJ. Cosa que me pedían les daba, les enseñé a tomar de la tapita a la cual le dijeron “tapiña”, aprovechando que ya estaban medios ebrios (no sé porqué yo no lo estaba) los incito a ir a bailar. Bajamos nuevamente por la Rúa Augusta y cómo íbamos caminando rápido sólo recuerdo esta seguidilla de imágenes: prostitutas, gays, lesbianas tirando, comida en la calle, cerveza en la calle, olor a yerba, gay bear, música punchi punchi, niñas vestidas de grandes, etc etc. Llegamos a un “club” y compré más cerveza, llegaron más amigas de ellos y entramos a bailar. Los clubes para bailar son cabarets, con espejos, muy chicos, con mucha gente, no se puede fumar adentro ni menos, entrar con vasos, es gratis. Suena Blur y mucho gay frotándose, nosotros nos acomodamos apretados, se cacha que nos les gusta a bailar, puta, a mi sí y mucho. Duramos media hora ahí, justo cuando nos íbamos pusieron Peaches y después Nuspirit Helsinki, parece que ellos no escuchan música o no les importaba, sólo querían andar de aquí para allá caminando, saludando gente. Cuatro am y decidimos irnos a comer pizza a un lugar famoso de la Paulista, llenísimo, todos comiendo pastas, carnes, helados, nunca había visto un lugar de comida tan lleno a esa hora. Medios ebrios comiendo pizza, coixhinas de queso catupiry y después unos berlines en miniatura y además, súper barato. Me dejaron en el metro que abría a las 4.40, nos abrazamos y les di las gracias, bajé al metro junto a muuucha gente que estaba en la misma, muy silenciosa, sin jugos de nadie. Me acordé de bellavista 5am cuando empieza la gente a caminar hacia ese paradero del telepizza, qué miedo y tratar de subir a las micros y en la micro dos raperos que empeoran todo. Se suponía que Brasil sería la selva misma, pero esa madrugada me di cuenta que no, y volví a casa muy chtranquila.

Siete días en BR, SP: portarse bien

Hoy cumplo una semana en SP y debo felicitarme por portarme tan bien. Despierto todos los días a als 8.00 am y me acuesto a las 23.00 (horario imposible en scl). Camino sin quejarme, me como la comida de abuela con aceite de soja, ordeno el depto y mi pieza, me baño dos veces en el día, tengo dos mapas maravillosos que me acompañan a diario, tomo micro y metro escuchando Seu Jorge, Djavan, Ed motta, Trivalistas (too much), planifico los días, busco las calles y rutas desde google maps, no he pensando en robar nada, no he querido llorar por saudade, aún no me pierdo, aún no me roban, aún no me violan y aún no me matan. Me porto bien, es viernes y quiero puro dormir porque mañana viajaré en un tren que me llevará a Mairiporá, un lago y una casa de mi tío, hay jacarés y unas gueas raras como focas salvajes (dicen). Portarse bien, en serio, es lo mejor que puedo hacer ahora o por ahora.

Rúa Catarina Bria, Mooca. Piso 11.

Freijoada para dos personas.

Caipirinha miércoles 18.00 hrs.

Foro latinoamericano de fotografía. Itaú cultural. Guadalupe Ruiz, Livia Corona, Marcelo Brodsky, Alec Soth, Martin Parr.