Día uno: pieza nueva.

Me quedé sin pan para la once, me da rabia, justo cuando hice las compras y tengo mermelada de frambuesa, leche y café. Es mi segundo día acá en Cerroalegre y he caminado repoco, de hecho, hoy subí en ascensor. La pieza es bonita, el tamaño necesario para la cantidad de cosas que me traje, pocos libros, hartos lápices, tres cuadernos en blanco, además de 3 cámaras y dos maskintape. Nunca había vivido en Valparaíso, menos, mirando hacia el mar y en un paseo tan turístico como este, lleno de casas bonitas, tiendas handcraft y restaurantes “cocinas de autor”. Lo mejor de todo, es el sol que llega desde temprano, la gran ventana que mira hacia el muelle prat y las grúas rojo con blanco que se mueven todo el día. Es terrible la tranquilidad que hay en esta casa, a veces se asoma la Maite, una perrita salchicha y regalonea un rato conmigo. Cada cosa de esta casa es fotografiable, cada vez que camino hacia la cocina, me quedo mirando las paredes llenas de objetitos visuales que la profe ha coleccionado. Hoy invité a M a almorzar, pero para variar me quedó malo el arroz, ya van dos veces, que vergüenza. Arroz con porotos con cebolla y pepino, todo con mucho limón. Después con la guata bien tirante, me dormí. Bajamos a las sillas de afuerita porque llegó A. Me entré y llamó mi hermana, me cuenta que la atropellaron, que llegaron los bomberos, la pdi, hasta el pelao plaza, no le pasó nada grave, sólo unos moretones. Estaba emocionada porque al fin le pusieron las intravenosas que tanto quería (hace poco había dicho que quería que le pusieran unas intravenosas, para ver que se sentía) y también esta feliz porque se sentía querida por todo el mundo, me cuenta que ya en la casa, la llamó un paco para preguntarle como estaba. Pone la cámara web y se ve tan ridícula con un cuello, me dan ganas de abrazarla y decirle puta que erís longi, de fondo está mi papá y mi mamá, me saludan y yo les muestro a la Maite que justo me empieza a lengüetear. Los amo, los amo caleta, tengo ese sentimiento grande y pleno de agradecimiento y amor, pero a penas desaparecen de la pantalla, se me quita, así funciono la mayoría de las veces, me cuesta tener esas penas de extrañamiento físico. Sigo con mis cosas, empieza el programa del 13, que sigue siendo mi canal favorito, me doy cuenta que no tengo pan, pero me corto unos cuadraditos de queso mantecoso, a modo de cóctel pienso, como en una inauguración, de vera, la inauguración de mi pieza nueva.

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