Me caen mal

Toda la gente pasiva y poco creativa me cae mal.
Me cae mal la torpeza del verano, los viajes de los amigos,
el vacío social de la ciudad, me caen mal.
Me cae mal la gente que dice música rara a cualquier tipo de música que no es regatón.
Me cae mal el kike morandé, y sobretodo el Benja Vicuña, que seguramente, adoptará un niñito de Haití
Me cae mal la poca curiosidad de la gente, las ganas de quedarse ahí
en sus cibertrinchera, me caen mal,
porque les da miedo cualquier acto subversivo que se sale
de sus vidas planas, sus vidas pensando que Chico Trujillo está bien Juana fé está bien y cuanta mierda pachanguera ha nacido (insisto en este tema porque tengo mis teorías), me cae mal
el conventilleo, me cae mal las que no miran a la cara
me cae mal la Francisca Merino, se podría haber muerto
junto al Dandy (que dice que es del pueblo) en el terremoto de Haití.
Me cae mal la Kel porque EN VERDÁ simplemente me cae mal.
Me caen mal las viejas hediondas de la micro, las que no dejan bajar del metro por entrar desesperadas por un asiento, me caen mal
viejas gueonas pajeras.
Me cae mal los que no quieren salir, moverse, manifestarse, me cae
mal que mi ex se haya quedado con mis bototos y una mochila,
me cae mal el calor y la gente que siente demasiado calor, me cae
mal la gente comprensiva, las nuevas feministas,
la gente que no se moja con mangueras ni con nada,
me caen mal los que no bailan en calles ni en casas, los que no recortan cositas, los que no rayan paredes me caen mal,
pero lo que más me cae mal, es esta odiosidad quinceañera, esta estúpida forma de alejarme de todo, evitar, eliminar, olvidar, hacer a un lado a todos,
todo, presentarme sola, sin querer a nadie,
nadie salva, nadie me sigue y no me importa.
Que sepa la gente que soy difícil, complicada no me importa.
Que se alejen todos no me importa. Que mi corazón y todas mis articulaciones se sigan pudriendo, no me importa.
Salir sola, correr sola por el parque, pero nunca aguantar,
nunca soportar a los que me caen mal, nunca aguantarlos, me caen mal y tienen que saberlo, me caen mal, me caen mal.

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jajaajajaja mi papá está a punto de ganarse pascualama jajajajajaj jajaajajajajajajaja putaqerisajajajajajajaja

Esos malos poemas que escribí I: Oda a la vida retirada

No hay que darle la espalda

pero si a las historias que anteceden a ésta
esta historia llena de unguentos
de pastos secos y alfombras mágicas 
hay que darle gracias a diosito
que de casualidad bendice este cielito
de pura barsa me siento bendecida
somos pobres pero con gracia
pero somos igual de resentidos
que llegamos a ser felices
comiendo un pan con pollo y mayonesa
fumando la tarde que se fue por un argolla
y hasta pasándonos rollos con la parábola
las funciones
el eje de simetría 
mi vida no vale menos que la funcion f(x)
o saber palabras bonitas
o leer filósofos
si mi vida está llena de chanchitos y orugas
o leer noticias
si mi vida está llena de BUENA ONDA
darle la espalda a la torre entel
o mear en el muro de la moneda
no se puede
no se puede
pero es poesía
es poesía
y da lo mismo.
no necesito quebrarme con lo que no pretendoser
pero soy super chori e interesante
sin pintarse los ojos
sin vestirse pa ser
peor o peor
sin mejorar nada
anidándote siempre si soy una cabra sencilla
un nido de problemas reales
anidándote siempre si soy una cabra buena
el desarraigo de la cultura ñe
ñeistas están en paro.
porque esta de moda desmerecerse
pero no hago dieta porque
porque comer es una bendición
y hay bendecir esto de ahora
y no los deveniros que siguen siendo un misterio
pero donde solo nos queda la aceptación

Yo si sé querer harto
esto es poesía para mi.

Quiero mis 15

Se fueron todos, esta ciudad quedó vacía. Ya no tengo recuerdos de veranos completos, ya no sé que se siente ver tele con alguien, menos, almorzar con alguien. Se fueron todos, este calor me hace pensar que estoy en el desierto, bien sola, mirando a veces un oasis que en verdad es sólo la televisión. No me gusta que esto sea una pausa, porque sería como decaer afirmando la pena. Terminé comiéndome las uñas que dejé crecer por casi un mes y medio. Ahora siento el doble de vergüenza: las uñas comidas y la falta a mi palabra. El está lejos, ella está lejos, todos están haciendo sus vidas sin mi y yo no puedo sin ellos. Serían tan fácil tener 18 y viajar a la playa, al tabo, bailando todos arriba de una cama Passenger de Siuxie and the Banshees, tomando Martinis, asustándonos con la oscuridad. Tener 20 y creer fielmente en el espíritu del viento y la bicicleta. Tener 22 y estar con la dani, en la pieza grande viendo que hacer en la noche. Pero tengo 24 y todos se han ido, todos dispersos por ahí sabiendo que nos necesitamos. Quizás es bueno pensar que es una pausa, no me gustaría que de esto se tratara la vida de los grandes.