Terrible historia del pasado VI: Holanda

El verano del año pasado llegó una carta desde Holanda. Una carta que causó mucha curiosidad a la María y a la Romina, llegó al primer piso donde vivían, pero era para el segundo piso. Al abrirla, se encontraron con una maravillosa noticia: eran 50 láminas de lsd directamente de Holanda. Por supuesto que no la pensaron dos veces y decidieron hacer negocios inmediatamente, total, la carta “nunca llegó”. Vivieron Enero y Febrero como una versión de Pánico y locuras en la Vegas, pero con menos estilo y menos dinero. Ellas me contaban que era definitivamente la gueá más bacán del universo y que me tenían una guardadita pa mí. Debo admitir que soy bien mamona para ese tipo de cosas y si lo iba a hacer, tenía que estar absolutamente preparada (buen lugar, comida, seguridad, etc). Llegó Marzo y ya quedaban pocas, el negocio había funcionado y era mi turno. Decidí ir un día Domingo, considerando que tendría clases sólo el Miércoles. Estuvimos encerradas en la casa tres días y lo que pasó ahí, no sé porque, pero recién me atrevo a escribir. Es bien alumbrado hacer este tipo de cosas, contarlas. Pero nunca había sentido que comer un alfajor era tan rico, que tomar agua era tan rico y hacer pipí era casi una gueá de otro mundo. En algún momento nuestras caras se deformaron y fuimos moustruos. También se comienzan a mover las paredes y la música se escucha como en 5 dimensiones. Tuvimos unas conversaciones decisivas sobre nosotras. Mis conclusiones fueron bien dolorosas en algún momento y sentí mucho arrepentimiento por las cosas que había hecho meses atrás. “Redimiendo nuestras cositas feas bajo los efectos de un droga de diseño”. No me importaba, sentía que estaba siendo juzgada frente a ellas y también sentía que no estaba mal lo que estaba haciendo, por lo menos, tenís una sanación shuperloca. Según “Topología de un pobre topo”, cuenta que Rodrigo Lira estuvo muchas veces bajos los efectos del lsd y que eso le generó una especia de “esquizofrenia” que su siquiatra trató con GOLPES DE CORRIENTE. Mucho tiempo después, Lira tuvo el efecto de los flashes, creo que 1 o dos años después, se vio invadido de imágenes que recordaban el efecto y que podían tener la misma intensidad que antes. Entonces la supuesta enfermedad eran los flashes. Su mamá nunca lo comprendió y se cortó las venas. Una vez iba en el auto con mi papá y conversamos sobre las drogas y porqué las personas necesitaban de ellas para poder crear algo. Yo después de eso, supe que tenía muchas cosas que hacer y que no quería seguir encerrada en la pieza, supe que tenía que hacer cosas y más cosas, quizás por eso yo encuentre que las drogas no son tan malas.

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Un comentario en “Terrible historia del pasado VI: Holanda

  1. no saca nada que ya no esté en ti, me decia el salgado el otro dia sobre el lsd haciéndome ver que la guea hay que tomarsela ojalá feliz. igual da miedo de que queden esos flashazos como en Harvard Philosophy, una pelicula que tiene filosofia, pistolas, basquetbol, romance, sexo y drogas.

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