Cosas raras

Estaba a punto de escribir que voy a volver a escribir y se escucha algo, me asomo por la ventana de la cocina y veo un candidato a no se qué con un cintillo rojo y polerón adidas rojo arriba de una camioneta con un micrófono dice que es profesor de educación física y lanza cepillos de dientes y los cabritos corren detrás y el cielo está terrible negro. Pasan cosas raras, aunque pasan cosas raras en todas partes, siempre. Por ejemplo en la plaza de Machalí hay un viejo loco que a cierta hora se pone a gritar incoherencias, super fuerte, grita al medio de la calle. Una vez lo miré detenidamente desde la oficina y me dio miedo que se diera cuenta porque en una de esas se ponía a gritarme, así que corrí la cortina. Todos en la oficina están acostumbrados a que grite a esa hora, ya nadie lo pesca.

Lo que no es tan raro, por ejemplo fue un día que me tocaba hacer el taller de telar a las señoras de la agrupación “Mujeres emprendedoras” en la sede social de la Población Allende. Estaban todas mis señoras esperando afuera porque no se podía entrar a la sede, me explican que hay un operativo oculista y que no íbamos a poder dar el taller. Entré para ver el panorama y estaba feo todo. Eran unos candidatos a concejales y el candito a alcade de la UDI. La sede estaba lleno de abuelitas y abuelitos que salían con lentes ópticos nuevos, salían super felices. Me acerqué a uno de los concejales y le expliqué que nosotras hacemos un taller ahí y él muy digno (o indigno) me dice que nos vayamos al patio o que esperemos, con su cara de maricón sonriente (mi papá dice así). Es un gueon cuico, se cacha por su cara, sus facciones bien bonitas y un color de piel como de las minas pelo liso. Vuelvo a entrar y miro a la “señora oculista” que con una hoja ordinaria le hacía el examen al abuelito, después del resultado, inmediatamente le entregaba sus lentecitos nuevos y bonitos.

 

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Cambiamos, eso hacemos

Hoy está de cumpleaños la dani, debe cumplir veintiseis, justo escribo esto y miro hacia la pared donde tengo cosas pegadas y doy con la foto que nos tomaron el 2005, en la torpederas en un ejercicio del taller de fotografía, donde yo casi me echo ese ramo porque no entendía las equivalencias. Salen nuestros pelos cortos, con cara de algo que no se que era. Me acuerdo de tus cumpleaños. El 2010 te llamé desde mi casa en Stgo, pasado las doce de la noche, te saludamos con mi mamá y te pedí disculpas por no ir porque cayó día Lunes y me imagino que tenía algunas cosas que hacer. El 2009 te llamé desde un bote arriba del Sena y sonó apagado todo ese día, después cachamos que te llamé el día lunes porque habían seis horas de diferencia y tu estabai raja. El 2008 vivíamos en Playa Ancha y lo celebramos en el Balmaceda, cuando nos subimos al camión de la basura, cuando comimos sandía en la calle. El 2007 si no me equivoco estuvimos en el Balmaceda también. El 2005 y el 2006 no los recuerdo pero seguramente estuvimos en el Roma. Ahora es 2011 y no tengo ni tu número porque perdí mis contactos del celular, aunque si lo tuviera creo que tampoco te llamaría, porque no nos hablamos hace seis meses y todo sería bastante incómodo, aunque podría soportarlo sólo por saber como estai y decirte feliz cumpleaños. Ahora es 2011 y no celebraremos tu cumpleaños juntas, estoy trabajando y en Abril entro a estudiar de nuevo, desde que salí de la U todo ha sido bien hostil pero ¿cuando no se me ha dado así?, es cosa de acostumbrarse y seguir nomás, si total, que otra cosa voy a hacer. Bué, eso por mi parte, este es un mensaje que puede o no puede ser leído/respondido pero se que cuando este mundo desaparezca quedarán estas letras flojando por el ciberespacio, para que te acuerdes que yo sí me acuerdo de ti y de tu cumpleaños. Felicidades dani.

Cuando uno le pone REC al cerebro/corazón

-Estoy en una “balada” en la Rúa Augusta, una disco chica que en realidad fue un cabaret, está lleno de espejos, en una tarima bien chica está la dj. En una esquina un ventilador bien grande me salva un rato del exceso de transpiración. Estoy bien ebria después de las dos caipiriñas que Thomas pidió con más cachaza. Empiezan a tirar humo con olor a frutilla, mucho sudor, muchos cuerpos pegados y suenan los jackson five. Con dificultad diviso a unos negros melenudos moviéndose como se mueve originalmente la gente que baila Funk, puta que bacán quiero bailar como ellos. Lo intento pero estoy muy ebria. Más Funk, de ese que le gusta a mi papá pero mezclado con músicas de ahora, todos bailan como en la tele, como Will Smith, como Justin Timberlake en negro, quiero no olvidarme nunca de lo bien que lo estoy pasando y me grabo la cara del negro melenudo con lentes grandes (muy parecido a Omar Rodriguez). Estoy en medio de una fiesta realmente brasilera.

-Mis pies en la profundidad del lago de Mairiporá. En el medio del lago mirando los árboles y escuchando unos monos que gritan bien fuerte. Unas nubes de helado de piña tan grandes. Me pongo horizontalmente de guata al cielo y comienzo a flotar.

-Yo y mi tío almorzando en un buffet de oficinistas en el barrio de Sao Bento. Fue un miércoles, día de freijoada. Comimos tanto que además, no pudimos obviar los postres. El se comió cuatro. Yo dos. Lejos la freijoada más rica que he comido.

-4am tirándome del boomerang, luna llena, unos 32 grados justo después de haber terminado el concierto de Smashing Pumpkins.

-LLuvia en la cara en un barco de regreso a Santos, en medio del mar surfeando con mi mano derecha las olas que se van haciendo. Mi cortaviento empapado, mi cara empapada, mis anteojos llenos de gotas. Cierro los ojos porque ya no los necesito.

-En el cine viendo Kon Kon junto a muchos vagabundos que van al cine porque es gratis. Entra uno con una bolsa llena de latas pidiendo permiso para sentarse, se le caen algunas, me da risa que esté sentada con ellos en la misma tarima. Estamos viendo una película chilena. Guardé el ticket de ingreso para nunca olvidar ese día de vagabundos.

-En el metro en dirección hacia Consolacao me siento junto a la ventana. Se sienta a mi lado un niño que con un leve sonido me pide permiso. Lo miro y veo rápidamente que usamos las mismas zapatillas. Me habla y pregunta cómo llega al Metro Clínicas, le explico en mi portuñol que falta una estación y ahí hace combinación. No me entiende y termino diciéndole: yo voy en esa dirección, vámonos juntos. Me pregunta como me llamo, de donde soy, cual es mi numero y si acaso quiero salir con él. Le di primero mi fcb pero no me entendió, así que tuve que escribir mi nombre en la ventana del vagón. Insistió, le di mi numero y tocaba bajarme. Le doy la mano para despedirme pero me agarra y me da un beso en la mejilla mientras TODA la gente del vagón miraba mi reacción y el coqueteo de él. Salgo corriendo y siento el olor de esa línea que es nueva.

-Nadando y nadando en la piscina del edificio. No puedo pasar la media hora y mi nuca comienza a arder de tanto calor y agitación. El corazón rapidísimo. Hundo mi cara muchas veces.

-Guaraná después de un metro y micro llenos. Sudor. En medio del camino una lluvia tropicalísima me moja la mochila y el cortaviento. No importa.